Hay un hueco,
un vacío,
un borrón en mi memoria.
Un día lancé al viento tus palabras,
tus palabras que me quemaban,
tus palabras que golpearon en seco a mi ilusión.
Con un dedo, como diosa, borré tu discurso de mi espacio...
Fue un día que me atrapó la ira, me estremeció el frío,
el frío de tu deserción...
Un día que mi razón se metió por entre mis senos,
resbalando por mi vientre lenta,
muy lentamente...
o más bien tan rápidamente que su golpe certero
dió en mi entrepierna...
Salí corriendo,
creí que al borrar tus letras tu te ibas con ellas...
Burlaste a mi razón, te metiste dentro, bien adentro de mi corazón...
y aún más profundo, mucho más en donde no hay huesos,
ni carne, ni razón...
Ahí, justo ahí,
aquí, si, aquí...
Hoy camino tranquilamente,
pausadamente.
Y busco, busco, busco...
busco las palabras que un día me dijiste,
las que un día borré con un dedo...
No soporto este vacío,
este hueco que hice cuando las borré...
Ahora tú, con un latido,
con un suspiro...
con... con memoria,
cierra ese vacío,
llena el hueco.
Porque un día lancé al viento tus palabras...
Cándida. 9 noviembre 2005.
1 comment:
Son palabras, únicamente letras... que las borra una diosa o se pierden en papel, es tinta, son signos aleatoreos, tal vez sonidos, palabras pronunciadas... a esas siempre se las lleva el viento... lo que perdura es la huella de un beso en la piel!
Besos
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