Mis músculos dan de sí lo más que pueden...
¡El corazón también!
Abro mis ojos...
Hago espacio, desentierro gemas preciosas.
Lanzo todo lo que no ocupo más...
¡Fuera de mi espacio!
Tengo menos, quiero menos, ocupo menos...
¡vivo más!
¡VIVO!
Respiro, siento, camino...
Me desperezo...
El mundo cabe en la palma de mi mano y lo hago rodar en páginas en blanco...
Siento su trayectoria... Se contiene a sí mismo, rueda, rueda...
Llueve...
Mi corazón late, late, late...
Nos desperezamos... Rodamos...
Y en las páginas la nueva historia...
Cándida