Yo viví el terremoto.
Aún recuerdo el crujir de las paredes de la habitación,
el vaivén de las persianas,
las pantallas de los focos como badajos...
Yo en camisón.
Parada en el marco de la puerta,
mis pies con sandalias no dieron un paso más.
No se si mi cuerpo crujía de dentro hacia afuera
o, si mi corazón se expandía de tal forma que ya no cabía en si mismo,
ni en mi cuerpo...
Yo viví el terremoto.
Toda yo me simbré con la tierra...
Yo era muy niña, muy yo,
muy ligera para la poderosa fuerza de la tierra que me hizo vértigo en su vértigo...
Creo que grité para adentro,
creo que fue un grito sordo,
agudamente profundo,
leeeeeeeento...
laaaaaaaaaaaaaaaargo...
ensordecedor porque nadie, nadie,
nadie lo escuchó. Fue de una brevedad eterna...
A veces creo que no fue un grito,
a veces creo que yo dejé de ser yo o tal vez en mi rápida huída,
en el vaivén de la tierra me caí al fondo de mí.
De pie en el marco de la puerta, en el fondo de mí,
el vaivén de la tierra se hizo el vaivén del profundo, inacabable mar...
En el descenso recordé...
recordé mi canción,
mi sorda y melancólica canción, mi aguda y salada melodía...
Yo viví el terremoto.
Y aún te sigo buscando...
Aún me sigo buscando...
En la sucesión de vaivenes que como olas alternan
al ritmo de mi sordo grito.
Yo viví el terremoto.
Y te busco desde el vaivén de la tierra
y paso a mi vaiven
y no sé, no lo sé,
no sé, si el vaiven salado de mi profundo mar me arroje a tu arena.
No sé, no sé porque yo viví el terremoto
y mi voz...
mi voz se hace grito y se hace canto, sorda canción, ahogado grito...
Mi voz, mi voz, mi voz...
Yo viví el terremoto...
mi cuerpo sigue en movimiento...
hay un vaivén en mi ser
y mi voz que te busca desde lo más profundo de mí
hasta lo más profundo del mar...
Yo...
yo viví...
yo viví el terremoto...
Mi nombre...
tu nombre...
nuestro nombre será lo primero que diga porque yo viví el terremoto.
Isabel. 10 julio 2006.
Monday, September 25, 2006
Un barco chiquito.
Había una vez un barco chiquito que zarpó,
se hizo a la mar...
Un barco chiquito,
tan chiquito,
tan chiquito,
que creía que no podía navegar.
El viento lo llevó a placer,
se hizo de noche, se hizo la tempestad.
El barquito se hizo al naufragio...
Dicen que lo vieron anclar en tierras muy lejanas,
lejanas a las que lo vieron partir.
Dicen que sedujo corazones en Africa y en Asia.
Dicen...
Dicen que lo vieron en el viejo continente.
Dicen tantas, tantas cosas...
Solo él sabe...
Había una vez un barco chiquito...
Isabel 1 julio 2006.
se hizo a la mar...
Un barco chiquito,
tan chiquito,
tan chiquito,
que creía que no podía navegar.
El viento lo llevó a placer,
se hizo de noche, se hizo la tempestad.
El barquito se hizo al naufragio...
Dicen que lo vieron anclar en tierras muy lejanas,
lejanas a las que lo vieron partir.
Dicen que sedujo corazones en Africa y en Asia.
Dicen...
Dicen que lo vieron en el viejo continente.
Dicen tantas, tantas cosas...
Solo él sabe...
Había una vez un barco chiquito...
Isabel 1 julio 2006.
Saturday, September 02, 2006
Cataratas.
El sol cae a plomo y la caida del agua golpea pesadamente.
Hablas y solo escuchas el agua, el agua, el agua...
el agua que corre alocada y cae sin piedad, el agua...
el agua...
El calor te colma de dentro hacia afuera, el calor...
el calor que colorea tus mejillas...
y la caida del agua que sigue, fluye, cae
pesada,
constante,
cortante,
fuerte...
Tu voz, tu voz cae con la pesada caida de agua...
cae,
se pierde en el agua... cae...
Tu cristalina y transparente mirada,
tu mirada también se pierde entre los rayos del sol...
Y nadie sabe quien llegó primero,
tu?
la cascada?
el sol?
Tal vez nadie llegó, tal vez siempre han estado juntos...
la mirada transparente y cristalina de mejillas coloreadas....
la voz de la cascada, la mirada del sol que cae a plomo...
La fuerte caida de agua golpea con su voz tus mejillas...
Tu mirada transparente y cristalina, el sol que cae a plomo...
el sol que cae a plomo y se escurre entre la caida de agua...
El agua... el agua fluye... fluye... fluye...
¡Ay tu mirada transparente y cristalina!
Cándida
Hablas y solo escuchas el agua, el agua, el agua...
el agua que corre alocada y cae sin piedad, el agua...
el agua...
El calor te colma de dentro hacia afuera, el calor...
el calor que colorea tus mejillas...
y la caida del agua que sigue, fluye, cae
pesada,
constante,
cortante,
fuerte...
Tu voz, tu voz cae con la pesada caida de agua...
cae,
se pierde en el agua... cae...
Tu cristalina y transparente mirada,
tu mirada también se pierde entre los rayos del sol...
Y nadie sabe quien llegó primero,
tu?
la cascada?
el sol?
Tal vez nadie llegó, tal vez siempre han estado juntos...
la mirada transparente y cristalina de mejillas coloreadas....
la voz de la cascada, la mirada del sol que cae a plomo...
La fuerte caida de agua golpea con su voz tus mejillas...
Tu mirada transparente y cristalina, el sol que cae a plomo...
el sol que cae a plomo y se escurre entre la caida de agua...
El agua... el agua fluye... fluye... fluye...
¡Ay tu mirada transparente y cristalina!
Cándida
Friday, September 01, 2006
Alquimia.
La estrella más lejana, la más brillante,
la cima más alta, la más empinada,
la sima más honda, la más obscura,
la página blanca y después la que sigue y la que sigue y las que sigan...
el sueño más caro, el más grande y descabellado, ése que quiero para mi,
el camino que yo elijo, el que voy abriendo a mi paso,
las sorpresas más desconcertantes,
las lecciones más claras, las más sentidas, las que aprendo haciendo...
mis tropiezos y caidas, la vuelta a estar de pie y caminar hacia adelante siempre hacia adelante...
la más alta consideración, la mía, la que yo me pago...
mi admiración por quien soy, por lo que hago, por mis elecciones, por mis decisiones,
mi plena comprensión y autocomprensión...
la ilusión de seguir adelante, de llegar cada vez más lejos y a la vez más dentro, más plena de mi...
la fe ciega de encontrar lo que tanto he buscado...
la confianza en mi, en quien soy, en lo que soy...
los versos de mi respiración,
el brillo de mis ojos, mi mirada clara y serena, risueña, soñadora, húmeda... con carácter...
la fidelidad a mis sueños por encima de cualquier circunstancia...
la entereza, la debilidad, la risa y carcajada, el llanto...
mi aliento, mi resistencia, mi corazón valiente, mi piel, mi cuerpo, mi vida...
la duda y la certeza, el instinto de conservación,
la sensibilidad que me conserva humana...
el amor...
y todo lo que aprendo, descubro y asimilo cada día de mi vida para ser consciente de todo lo que soy, de mis capacidades, de lo grande que soy.
Todo, todo esto y más me hace feliz.
Cándida
la cima más alta, la más empinada,
la sima más honda, la más obscura,
la página blanca y después la que sigue y la que sigue y las que sigan...
el sueño más caro, el más grande y descabellado, ése que quiero para mi,
el camino que yo elijo, el que voy abriendo a mi paso,
las sorpresas más desconcertantes,
las lecciones más claras, las más sentidas, las que aprendo haciendo...
mis tropiezos y caidas, la vuelta a estar de pie y caminar hacia adelante siempre hacia adelante...
la más alta consideración, la mía, la que yo me pago...
mi admiración por quien soy, por lo que hago, por mis elecciones, por mis decisiones,
mi plena comprensión y autocomprensión...
la ilusión de seguir adelante, de llegar cada vez más lejos y a la vez más dentro, más plena de mi...
la fe ciega de encontrar lo que tanto he buscado...
la confianza en mi, en quien soy, en lo que soy...
los versos de mi respiración,
el brillo de mis ojos, mi mirada clara y serena, risueña, soñadora, húmeda... con carácter...
la fidelidad a mis sueños por encima de cualquier circunstancia...
la entereza, la debilidad, la risa y carcajada, el llanto...
mi aliento, mi resistencia, mi corazón valiente, mi piel, mi cuerpo, mi vida...
la duda y la certeza, el instinto de conservación,
la sensibilidad que me conserva humana...
el amor...
y todo lo que aprendo, descubro y asimilo cada día de mi vida para ser consciente de todo lo que soy, de mis capacidades, de lo grande que soy.
Todo, todo esto y más me hace feliz.
Cándida
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