Saturday, July 04, 2009

Rompehielo - Winterbourne

Rompehielo desconsuelo
hieloseco desencanto
granizazo mi colapso
Me hundo.
me revuelco,
Enfurezco y la vida que me agita y me mueve,
araña, desgarra, rompe y abre mi ser.

Y de nuevo mi ser, de nuevo mis alas...
Mis alas enormes, abiertas.
Mis alas que extiendo y muevo a placer...
Por fin siento mis alas al volar.

De nuevo yo, toda yo.
Yo mujer libre, entera, yo.
Naciendo yo, pariéndome yo.

¡Qué porrazo!
Me levanto,
me sacudo,
me estiro y quiero alcanzar el infinito.

Las letras corren por mis venas
y mi sangre se vierte en la página en blanco.

Me escucho cuando me dices ¡haz algo con tu vida!

¡Daisy!
¡Daisy! la princesa caprichosa de vestido blanco.
Daisy, Daisy la joven mujer, la diferente.
Daisy, mi Daisy, regalo del genio creador...
Daisy, Daisy, Daisy Miller.

Daisy delicioso parloteo.
Daisy enloquezco con tu coqueteo.
Daisy mi Daisy en primavera, precursora, pionera.
Daisy punta de lanza, Daisy el viento de mis alas.

James la brújula, el mapa, punto de partida y destino.
James escala, parada, escuela y puerto seguro de donde salgo en busca de otros mares, otros destinos.

YO, yo, Yo. Yo Daisy Miller James.

Candz.

Tuesday, April 28, 2009

jueves 4 de enero de 2007

Hoy.

"Hay un día que es la hostia."
Princesas.

Amanece
amaneces
amanezco
amanecemos...
Todo fluye, fluimos.
El bicuerpo se contrae,se estira.
Es.
En la boca el océano se desboca.
La marea...
Hoy.

Publicado por Isabel en 11:31 0 comentarios

Tuesday, January 20, 2009

La última cena.

El hambre se fundió con las ganas de comer.
Solo un platillo, el principal.
Los cubiertos estaban de más,
los dientes, la lengua, las manos,
el olfato, la vista, el tacto, el oido...
todos los sentidos despiertos a la vez.

Alimentarse como un recién nacido.
Pegado al pecho de su madre,
sudando, gozando, tragando...
Ansiedad de manos, bocas y piel.
Unas sostenían el manjar,
otras libaban el néctar que bañaba la piel.

Como los condenados a muerte,
comimos y bebimos hasta el amanecer
y el festín me llevó del placer a la risa y luego al llanto
Y el hambre se comia mi ser y mi ser no encontraba sociego.

El sueño rindió al apetito, voráz animal salvaje,
en un abrir y cerrar de mi ser.

Y el gemido se hizo suspiro mientras el manjar permanecía intácto después de cada mordida.

Cándida.