Adivinanza.
Mi calor te abriga y anima,
mi cuerpo te recibe desde el principio de tus días,
mis cabellos juegan con el viento.
Huelo a libertad y mi sabor es fuerte, sabor de valor, de entrega, de optimismo,
y también de terquedad.
Alma de divinidad, mitad mortal, mitad deidad y siempre yo. Siempre soy.
Tengo textura de pétalo de flor silvestre y por mi ser corre rítmicamente la vida...
Hablo, canto, río, camino, lloro, suspiro, pienso, existo, amo, vivo, duermo...
En tu ser tienes algo de mí y por eso no encuentras sosiego
hasta dar conmigo y encontrarme,
y cuando me encuentras...
Cuando me encuentras quieres todo de mi.
Sin saber que siempre me tendrás toda, aunque no puedas asirme.
Y luego me preguntas ¿quién eres?
Y me miras a los ojos y...
¡Se hace la luz!
Ahora dime tu, ¿ya sabes quién soy?
Isabel. 8 marzo 2006.