Thursday, October 27, 2005

Tan lejos, tan cerca.

Tan lejos estabas que tocaste mi alma.
Tan cerca estás que te escurres entre mis dedos.
Tan lejos te sabía que empecé a construir un puente de amor.
Tan cerca me ves que no crees que la distancia me da risa.
Tan lejana fue la cercanía que me tragué las distancias,
burlé a la razón, lancé mi corazón y corrí tras él hasta tenerlo cerca,
cerca,
cerca,
de ti y lejos de mi...

London bridge is falling down,
falling down,
falling down...

Tan lejos estás de mi que tus gestos se dibujan en mi rostro.
Tan cerca me tienes que estoy fuera de mi, tan lejos,
tan cerca...
¿Tan fuera de ti?
Y me veo, me veo tan lejos, tan cerca...

Cándida.

Hay un dejo de ansiedad.

Hay un dejo de ansiedad que aún crepita en mi interior,
un salado nudo en la garganta que no se disuelve aún.
El eco de tu voz alcanza mi oido y llega hasta el fondo de mi ser.
Y me pregunto ¿para qué me fui tan lejos si tenía tu corazón al alcance de mi boca?
Luego la ansiedad bosteza y se acurruca en mi pecho... busca, busca, busca...
busca a tientas el nudo de mi garganta
y no se si lo disuelve al escuchar tu voz que me llama
o si se goza en el nudo ciego que me deja muda.
El eco de tu voz sopla, entra por mis oidos y llega a mi hoguera.
Hay un dejo de ansiedad que aún crepita
con tu voz
en mi interior.

Cándida.

Friday, October 21, 2005

De mis años de estudiante de literatura inglesa.

¿Cómo inventar otro lenguaje si el que nació contigo seco está?
Otro código secreto para recuperar tu corazón y mi paz.
Sabia reseca en el interior de la rosa.
Rosa deshidratada, belleza sin gracia.
Pétalo impermeable.
Así quedó la flor bajo el sol.


Paloma de Bergerac Luna. 1995



Volcán destructor.
El volcán destruyó la ciudad con su ardiente lava.
¿Ciudad? No, era un pueblo. Un pueblo con olor a tierra mojada,
a yerba fresca,
Un pueblo con la melodía de las risas de niños y voces de mujeres,
respiración de hombres y bulla de animales, también con el canto del río y las aves canoras.
Volcán, naturaleza viva, de pasiones ocultas, internas, calladas, ¿dormidas?
¿Ciudad? No, la ciudad es fría, violenta, vacía, sin melodía, sin color, sin olor, burda imitación del pueblo, con gente que no habla, que no respira, con ríos que no cantan y aves muertas.
El volcán consumió al pueblo y con el todo su encanto y su magia.
Pueblo terco que se asentó en sus faldas sabiendo que su fuego lo podría devorar.
Volcán naturaleza viva, tu vida, mató su vida, tu entorno.
Bendita destrucción, fértil.
Volcán, espera pacientemente el trino de las aves canoras y los benditos frutos de tu suelo.
Volcán lava y fuego, pasión y esperanza.
Volcán traga pueblos.

Paloma de Bergerac Luna. 1995.



Cuando el sol se vió en el lago su sed quedó saciada.
Nunca antes había observado uno a uno sus razgos.
Lago bendito y oportuno.
¿Oportuno? Tu siempre has estado en tu lugar.
Benditas nubes y bendita tormenta, obscuridad, confusión y lluvia que opacaron al sol.
Rayitos de sol que temblorosos cayeron al agua,
encontrando vida y plenitud en ella.
Sol friolento que al fin te posaste sobre el lago en una comunión que te hizo verte, reconocerte.
Dijiste que nadie opacaría tu faz y la lluvia te envolvíó en su tormenta.
Luego dijiste que nadie gozaría de tu luz ni tu calor por ser indigno, pero ¡ah! sol, ¡qué torpeza la tuya!
Te consumías lentamente y tu luz te cegaba irremediablemente, torpeza fue el quererte para ti.
Más, a tiempo tu faz volteaste hacia el vivo lago.
Lago azul y tranquilo que te regresó tu imagen, tu luz, tu calor.
Brilla sol, brilla por siempre, abriga con calor y luz.
Más, cuando se avecine tu tormenta pacta con el agua, pacta con el lago.

Paloma de Bergerac Luna. 1995.



Te recordaré paloma.
Paloma de mágico vuelo,
de trágicos giros,
de alas ligeras,
de rojo y vivo corazón.
Paloma viajera,
inquieta mensajera,
alegre aleteo.
Cuando cruzas el cielo, tu cielo, jugueteas con el viento.
Picas las nubes y empieza a llover…
Cuando estás en la tierra, de arcilla te vuelves, perfumas el viento y tras la fresca y fuerte lluvia te dejas moldear, hacer de nuevo.
El sol te abraza, casi te consume, más la presta brisa marina te envuelve en su beso vivo y tú al mágico beso emprendes el vuelo a la Luna, tu Luna.
Complicidad de amor.
Así te recordaré.

Paloma de Bergerac Luna. 1995.



“Siempre te sales con la tuya”
Vaticinio o reto, no lo sé, pero, palabra maldita.
No hay impedimento para que el sol siga brillando y la luna aparezca todas las noches.
Tampoco hay impedimento para que sol y luna se eclipsen.
No, no hay impedimento para que en el momento justo se encuentren de frente y se de el milagro de la noche diurna.
“Siempre te sales con la tuya”
Todo es posible en ti. Siempre, a partir de ti.

Paloma de Bergerac Luna. 1995.



Momento.
Tus ojos en los míos.
Tu voz en mis oidos,
El encuentro acordado,
tu tiempo y mi espera.
La blanca nieve y el calor de la hoguera.
Mi sueño y tu realidad.
Dos realidades. Momento.

Paloma de Bergerac Luna. 1995.



Snow.
Before the sun rises the little flower in covered with cold dew and mist.
The sun appears, the little flowers beguin to shake.
Snow, there is snow in the small leaves of the little flower.
Poor little flower with her own snow, she is cold but there is fire inside her.
Sun knows everything about the fire-flower
but there is snow between them,
snow.

Paloma de Bergerac Luna. 1995.

Ya regresé

Me fui al otro lado del mundo
para ver si te encontraba.
Me saliste al paso y me encontraste desnuda, frágil y sola.
Tus embestidas me cercaban cada vez más...
Pudo más tu insistencia que mi resistencia.
Encendiste mi corazón y con eso tuve para seguirte en tu travesía.
Un día sentí cómo el frío recorría todo mi ser...
Estaba sola, sola del otro lado del mundo,
desnuda de ti y de mi.
Sola.
Volví sobre mis pasos recordándo el camino que me había llevado tan lejos de mí.
Hoy me miro en el espejo y digo, me digo, te digo:
Ya regresé.

Cándida