Me fui al otro lado del mundo
para ver si te encontraba.
Me saliste al paso y me encontraste desnuda, frágil y sola.
Tus embestidas me cercaban cada vez más...
Pudo más tu insistencia que mi resistencia.
Encendiste mi corazón y con eso tuve para seguirte en tu travesía.
Un día sentí cómo el frío recorría todo mi ser...
Estaba sola, sola del otro lado del mundo,
desnuda de ti y de mi.
Sola.
Volví sobre mis pasos recordándo el camino que me había llevado tan lejos de mí.
Hoy me miro en el espejo y digo, me digo, te digo:
Ya regresé.
Cándida
1 comment:
¡Me alegro tanto que estés de regreso! A veces uno toma viajes inauditos y borrascosos, viajes lúdicos pero dolorosos también...
Bienvenida!
Post a Comment