Hay un dejo de ansiedad que aún crepita en mi interior,
un salado nudo en la garganta que no se disuelve aún.
El eco de tu voz alcanza mi oido y llega hasta el fondo de mi ser.
Y me pregunto ¿para qué me fui tan lejos si tenía tu corazón al alcance de mi boca?
Luego la ansiedad bosteza y se acurruca en mi pecho... busca, busca, busca...
busca a tientas el nudo de mi garganta
y no se si lo disuelve al escuchar tu voz que me llama
o si se goza en el nudo ciego que me deja muda.
El eco de tu voz sopla, entra por mis oidos y llega a mi hoguera.
Hay un dejo de ansiedad que aún crepita
con tu voz
en mi interior.
Cándida.
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