Era la musa perfecta de aliento de viento
de curvas de esfera
cabellos de seda
y piel de durazno.
Olía a tierra mojada...
la luz de sus ojos, faros para el náufrago, aurora y ocaso en un parpadeo...
Muchas noches fue mujer
y entre gemidos y piel salada mostró a los mortales el cielo y la gloria.
Se dio con placeres y cedió sus amores temblando y gimiendo poemas y cantos
historias y estatuas...
En lienzos dejó su silueta.
¡Ay musa! De amor te partiste.
Y tanto te diste...
Tu tibia presencia se torna de hielo...
¡Ay musa!
Y nadie sospecha,
nadie adivina que el amor pinchó tu pecho...
Sordo y seco se volvió el compás
¡Ay musa!
En tu pecho hermoso resplandor...
ilumina y deslumbra,
encanta y fasina...
¿Y quién es más desdichado?
¿Aquél que se inspira prendado de ti o tú musa de hermosa figura...
valioso tesoro que no siente más el fuerte latido: la vida fugaz?
Tuesday, March 27, 2012
Wednesday, February 01, 2012
Réquiem al atardecer o este no es un réquiem
Un haz de luz y la rosa que tiembla con las caricias del viento.
El cielo se ruboriza y la cálida tarde escucha los deseos del corazón.
El condor pasa mientras dos se cantan amores.
La guitarra es cómplice y testigo de miradas, suspiros y susurros.
El caballero le declara su amor a su señora, princesa de boca de fresa.
Le ofrenda dos cruces, una argentina y la otra de madera, un perro guardián,
un búho, una blanca lechuza y su amor en una hoja blanca.
La dulce doncella, le canta al amor que apenas araña su ser.
Rosas rojas y cuadros de santos hoy son un recuerdo.
La reina en silencio eleva sus rezos.
El caballero duerme, la tierra, como aquella tarde, es cálida,
el fuego calienta y alumbra su plácido sueño.
Dicen que su última batalla fue larga.
En el combate el enemigo no dió la cara pero asestó el golpe de gracia.
Un día vió venir de una vez todos los lugares, los rostros
y los recuerdos de sus batallas.
Un día de golpe escuchó toda la música,
todas la melodías, todas las voces en su cabeza.
Y todo su ser encontró el alivio en todas las caricias,
los besos, las sensaciones que lo levantaron de más de una caída.
Dulce princesa, gotas de rocío, lluvia de verano...
Flores y frutas perfuman tu hogar.
Incienso y tabaco entre mustios cirios...
Notas de guitarra, canciones y memorias sueña el caballero al atardecer.
El cielo se ruboriza y la cálida tarde escucha los deseos del corazón.
El condor pasa mientras dos se cantan amores.
La guitarra es cómplice y testigo de miradas, suspiros y susurros.
El caballero le declara su amor a su señora, princesa de boca de fresa.
Le ofrenda dos cruces, una argentina y la otra de madera, un perro guardián,
un búho, una blanca lechuza y su amor en una hoja blanca.
La dulce doncella, le canta al amor que apenas araña su ser.
Rosas rojas y cuadros de santos hoy son un recuerdo.
La reina en silencio eleva sus rezos.
El caballero duerme, la tierra, como aquella tarde, es cálida,
el fuego calienta y alumbra su plácido sueño.
Dicen que su última batalla fue larga.
En el combate el enemigo no dió la cara pero asestó el golpe de gracia.
Un día vió venir de una vez todos los lugares, los rostros
y los recuerdos de sus batallas.
Un día de golpe escuchó toda la música,
todas la melodías, todas las voces en su cabeza.
Y todo su ser encontró el alivio en todas las caricias,
los besos, las sensaciones que lo levantaron de más de una caída.
Dulce princesa, gotas de rocío, lluvia de verano...
Flores y frutas perfuman tu hogar.
Incienso y tabaco entre mustios cirios...
Notas de guitarra, canciones y memorias sueña el caballero al atardecer.
Monday, January 23, 2012
Gatito con estrellas
La noche estrellada,
la arena mojada,
mis pies con sandalias.
Brinquitos silenciosos secundan mis pasos,
el viento alborota mis cabellos mientras pierdo la cuenta...
una, dos, tres...siete... una, dos, tres...
y las estrellas son tantas como mis sueños.
El ronroneo merodea mis piernas y no sé si soy faro o musa de sal.
¿En dónde están las estrellas?
Todos creen que están arriba.
No, las estrellas estamos abajo y nuestro brillo sube al firmamento.
De pie frente al mar con su eterno siseo, bramido, rugido, lamento o cántico acuático...
me envuelve la brisa y el gatito mi guardían compañia vigila tras de mí, como si viera mi pasado y su futuro a la vez. Ronronea, ronronea como la réplica felina a la voz del mar...
Gatito con estrellas que titilan cuando casi se hacen uno el mar y él en sus constantes sonidos que lo embriagan de placer.
Mis cabellos se alborotan, mis ojos titilan y mis sueños, yo en fragmentos, se dispersan, estrellas de mí.
Gatito estrellado, me mira con sus dos estrellas. Una, dos. Dos estrellas para un gatito.
Cándida
la arena mojada,
mis pies con sandalias.
Brinquitos silenciosos secundan mis pasos,
el viento alborota mis cabellos mientras pierdo la cuenta...
una, dos, tres...siete... una, dos, tres...
y las estrellas son tantas como mis sueños.
El ronroneo merodea mis piernas y no sé si soy faro o musa de sal.
¿En dónde están las estrellas?
Todos creen que están arriba.
No, las estrellas estamos abajo y nuestro brillo sube al firmamento.
De pie frente al mar con su eterno siseo, bramido, rugido, lamento o cántico acuático...
me envuelve la brisa y el gatito mi guardían compañia vigila tras de mí, como si viera mi pasado y su futuro a la vez. Ronronea, ronronea como la réplica felina a la voz del mar...
Gatito con estrellas que titilan cuando casi se hacen uno el mar y él en sus constantes sonidos que lo embriagan de placer.
Mis cabellos se alborotan, mis ojos titilan y mis sueños, yo en fragmentos, se dispersan, estrellas de mí.
Gatito estrellado, me mira con sus dos estrellas. Una, dos. Dos estrellas para un gatito.
Cándida
Saturday, December 10, 2011
Musa
Descalza y desnuda la musa
al cuello te anuda su risa...
¡Qué risa! No hay prisa, respiras...
La musa te canta, te arrulla, te duerme.
La espuma en la playa,
el amor se desmaya,
la musa te mira...te tiene en la mira...Respiras
Descalza y desnuda, la musa te busca.
al cuello te anuda su risa...
¡Qué risa! No hay prisa, respiras...
La musa te canta, te arrulla, te duerme.
La espuma en la playa,
el amor se desmaya,
la musa te mira...te tiene en la mira...Respiras
Descalza y desnuda, la musa te busca.
Tuesday, August 23, 2011
No se
No sé si fue el frío, la soledad o el invierno.
No sé si fuiste tú y si fui yo.
De pronto me encontré buscándote.
Buscándote me encontré en un intercambio de correos virtuales.
Me leí en tus líneas, me encontré entre líneas...
Me asustó el reflejo de tus pensamientos, me vi, me leí
y sentí que mi corazón se encendió.
No sé si fue tu claridad, tu seguridad en saber lo que querías
o mi cuerpo que se consumía de dentro hacia afuera,
mi piel que nada sentía y mi alma que de mi se perdía.
No sé, pero hace días que de nuevo me siento de carne,
que en mi pecho una hoguera crepita y en mis ojos se asoma su luz.
Hace días que me abrigo en tu ser.
Hace días que me sales al paso,
me das un abrazo,
me colmas de besos, de mimos y cantos...
Y no se, no se si soy yo o si eres tú, pero los días a tu lado son diferentes.
No se...
No sé si fuiste tú y si fui yo.
De pronto me encontré buscándote.
Buscándote me encontré en un intercambio de correos virtuales.
Me leí en tus líneas, me encontré entre líneas...
Me asustó el reflejo de tus pensamientos, me vi, me leí
y sentí que mi corazón se encendió.
No sé si fue tu claridad, tu seguridad en saber lo que querías
o mi cuerpo que se consumía de dentro hacia afuera,
mi piel que nada sentía y mi alma que de mi se perdía.
No sé, pero hace días que de nuevo me siento de carne,
que en mi pecho una hoguera crepita y en mis ojos se asoma su luz.
Hace días que me abrigo en tu ser.
Hace días que me sales al paso,
me das un abrazo,
me colmas de besos, de mimos y cantos...
Y no se, no se si soy yo o si eres tú, pero los días a tu lado son diferentes.
No se...
Saturday, July 04, 2009
Rompehielo - Winterbourne
Rompehielo desconsuelo
hieloseco desencanto
granizazo mi colapso
Me hundo.
me revuelco,
Enfurezco y la vida que me agita y me mueve,
araña, desgarra, rompe y abre mi ser.
Y de nuevo mi ser, de nuevo mis alas...
Mis alas enormes, abiertas.
Mis alas que extiendo y muevo a placer...
Por fin siento mis alas al volar.
De nuevo yo, toda yo.
Yo mujer libre, entera, yo.
Naciendo yo, pariéndome yo.
¡Qué porrazo!
Me levanto,
me sacudo,
me estiro y quiero alcanzar el infinito.
Las letras corren por mis venas
y mi sangre se vierte en la página en blanco.
Me escucho cuando me dices ¡haz algo con tu vida!
¡Daisy!
¡Daisy! la princesa caprichosa de vestido blanco.
Daisy, Daisy la joven mujer, la diferente.
Daisy, mi Daisy, regalo del genio creador...
Daisy, Daisy, Daisy Miller.
Daisy delicioso parloteo.
Daisy enloquezco con tu coqueteo.
Daisy mi Daisy en primavera, precursora, pionera.
Daisy punta de lanza, Daisy el viento de mis alas.
James la brújula, el mapa, punto de partida y destino.
James escala, parada, escuela y puerto seguro de donde salgo en busca de otros mares, otros destinos.
YO, yo, Yo. Yo Daisy Miller James.
Candz.
hieloseco desencanto
granizazo mi colapso
Me hundo.
me revuelco,
Enfurezco y la vida que me agita y me mueve,
araña, desgarra, rompe y abre mi ser.
Y de nuevo mi ser, de nuevo mis alas...
Mis alas enormes, abiertas.
Mis alas que extiendo y muevo a placer...
Por fin siento mis alas al volar.
De nuevo yo, toda yo.
Yo mujer libre, entera, yo.
Naciendo yo, pariéndome yo.
¡Qué porrazo!
Me levanto,
me sacudo,
me estiro y quiero alcanzar el infinito.
Las letras corren por mis venas
y mi sangre se vierte en la página en blanco.
Me escucho cuando me dices ¡haz algo con tu vida!
¡Daisy!
¡Daisy! la princesa caprichosa de vestido blanco.
Daisy, Daisy la joven mujer, la diferente.
Daisy, mi Daisy, regalo del genio creador...
Daisy, Daisy, Daisy Miller.
Daisy delicioso parloteo.
Daisy enloquezco con tu coqueteo.
Daisy mi Daisy en primavera, precursora, pionera.
Daisy punta de lanza, Daisy el viento de mis alas.
James la brújula, el mapa, punto de partida y destino.
James escala, parada, escuela y puerto seguro de donde salgo en busca de otros mares, otros destinos.
YO, yo, Yo. Yo Daisy Miller James.
Candz.
Tuesday, April 28, 2009
jueves 4 de enero de 2007
Hoy.
"Hay un día que es la hostia."
Princesas.
Amanece
amaneces
amanezco
amanecemos...
Todo fluye, fluimos.
El bicuerpo se contrae,se estira.
Es.
En la boca el océano se desboca.
La marea...
Hoy.
Publicado por Isabel en 11:31 0 comentarios
Hoy.
"Hay un día que es la hostia."
Princesas.
Amanece
amaneces
amanezco
amanecemos...
Todo fluye, fluimos.
El bicuerpo se contrae,se estira.
Es.
En la boca el océano se desboca.
La marea...
Hoy.
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Tuesday, January 20, 2009
La última cena.
El hambre se fundió con las ganas de comer.
Solo un platillo, el principal.
Los cubiertos estaban de más,
los dientes, la lengua, las manos,
el olfato, la vista, el tacto, el oido...
todos los sentidos despiertos a la vez.
Alimentarse como un recién nacido.
Pegado al pecho de su madre,
sudando, gozando, tragando...
Ansiedad de manos, bocas y piel.
Unas sostenían el manjar,
otras libaban el néctar que bañaba la piel.
Como los condenados a muerte,
comimos y bebimos hasta el amanecer
y el festín me llevó del placer a la risa y luego al llanto
Y el hambre se comia mi ser y mi ser no encontraba sociego.
El sueño rindió al apetito, voráz animal salvaje,
en un abrir y cerrar de mi ser.
Y el gemido se hizo suspiro mientras el manjar permanecía intácto después de cada mordida.
Cándida.
Solo un platillo, el principal.
Los cubiertos estaban de más,
los dientes, la lengua, las manos,
el olfato, la vista, el tacto, el oido...
todos los sentidos despiertos a la vez.
Alimentarse como un recién nacido.
Pegado al pecho de su madre,
sudando, gozando, tragando...
Ansiedad de manos, bocas y piel.
Unas sostenían el manjar,
otras libaban el néctar que bañaba la piel.
Como los condenados a muerte,
comimos y bebimos hasta el amanecer
y el festín me llevó del placer a la risa y luego al llanto
Y el hambre se comia mi ser y mi ser no encontraba sociego.
El sueño rindió al apetito, voráz animal salvaje,
en un abrir y cerrar de mi ser.
Y el gemido se hizo suspiro mientras el manjar permanecía intácto después de cada mordida.
Cándida.
Friday, April 11, 2008
Thursday, April 03, 2008
Daisy.
Risa cristalina, melodía espiritual.
Silueta blanca, sutil caminar.
Mirada infantilmente femenina.
Voz definitivamente tuya.
Corazón a flor de piel.
Princesa valiente.
Ave de breve vuelo.
Mujer, poesía hecha relato.
Daisy, las flores...
Daisy, las voces...
Daisy, las letras...
Daisy, Daisy...
Daisy, April is the cruelest month...
Daisy camina sobre margaritas.
Daisy, Daisy...
Daisy.
Cándida
Silueta blanca, sutil caminar.
Mirada infantilmente femenina.
Voz definitivamente tuya.
Corazón a flor de piel.
Princesa valiente.
Ave de breve vuelo.
Mujer, poesía hecha relato.
Daisy, las flores...
Daisy, las voces...
Daisy, las letras...
Daisy, Daisy...
Daisy, April is the cruelest month...
Daisy camina sobre margaritas.
Daisy, Daisy...
Daisy.
Cándida
Saturday, December 08, 2007
Colin White
The Rose is not more sick...
The wind smells mourn...
The sky is blue...
Your eyes light my way.
You told us "He was not waving but drowning".
You are in my heart Colin.
Cándida.
The wind smells mourn...
The sky is blue...
Your eyes light my way.
You told us "He was not waving but drowning".
You are in my heart Colin.
Cándida.
Monday, August 06, 2007
Friday, January 26, 2007
Escucha.
La verdad no se cómo aproximarme a ti.
No tengo la menor idea de cómo abordarte.
La última vez que te vi tenías el cabello largo,
largo y desparpajado, tu síntesis, tu cabello...
Entonces te mimetizabas a placer y te escurrías...
te escurrías...
te escurrías de entre tus propios dedos
y de los otros, de los otros y de los dedos de los otros,
de las miradas de los otros, de los pensamientos de...
los otros.
Uno sabía que estabas en un lugar cuando tu...
tu estabas pero no estabas...
No dejabas ni que te olieramos, ni te sintieramos...
menos que te adivinaramos...
¡Ay tu risa! tu sonora carcajada escudo de tu intimidad...
y tu mirada cristalina, húmeda y resbaladiza por tus mejillas...
esa mirada que nadie vió porque mirabas hacia afuera...
hacia afuera pero con los ojos hacia adentro...
un adentro salado, profundo, mudo...
¡Ay tu mirada! Melancolía duplicada...
Hoy...
hoy no sé si estás aquí, ni siquiera sé cuándo partiste.
Porque partiste de la manera más Cándida,
tomaste tu vida, te la calzaste, te la vestiste...
te la comiste, te la bebiste una mañana de otoño...
Ibas vestida de ti, toda de ti, de vida, de locura...
caminaste sobre la cuerda floja de tus miedos,
como quien camina descalzo en la arena...
desnuda más que caminar parecía que te revolcabas...
te revolcabas en el pasto a placer...
No, no había red, solo tu, la cuerda floja, tus pies...
tus pies desnudos y ligeros y tu, tu vestida de ti.
Vestida de vida...
Tomaste tu vida y emprendiste la ida...
la ida sin retorno...
No sé si eres la estrella más alta y la más brillante...
la más brillante en el firmamento...
Tal vez eres el viento que susurra en mi oido...
susurra en mi oido tu dulce cantar.
¿O eres la risa de los niños?
Hoy eres de colores y brillas...
y brincas y gritas...
te agitas, sudas...
En tu mirada las estrellas se gozan...
Vestida de ti eres tan plena...
Desnuda de mi eres tan mujer...
Haz de la cuerda floja un columpio,
y después la cola de un papelote,
¡de un cometa!
Y chapotea con el agua salada...
y mágicamente tórnala dulce...
para saciar tu sed...
Y sigue mirando hacia adelante...
sigue tu viaje de ida, solo de ida...
Escucha...
escucha con atención...
escucha...
la voz de tu corazón.
Cándida
No tengo la menor idea de cómo abordarte.
La última vez que te vi tenías el cabello largo,
largo y desparpajado, tu síntesis, tu cabello...
Entonces te mimetizabas a placer y te escurrías...
te escurrías...
te escurrías de entre tus propios dedos
y de los otros, de los otros y de los dedos de los otros,
de las miradas de los otros, de los pensamientos de...
los otros.
Uno sabía que estabas en un lugar cuando tu...
tu estabas pero no estabas...
No dejabas ni que te olieramos, ni te sintieramos...
menos que te adivinaramos...
¡Ay tu risa! tu sonora carcajada escudo de tu intimidad...
y tu mirada cristalina, húmeda y resbaladiza por tus mejillas...
esa mirada que nadie vió porque mirabas hacia afuera...
hacia afuera pero con los ojos hacia adentro...
un adentro salado, profundo, mudo...
¡Ay tu mirada! Melancolía duplicada...
Hoy...
hoy no sé si estás aquí, ni siquiera sé cuándo partiste.
Porque partiste de la manera más Cándida,
tomaste tu vida, te la calzaste, te la vestiste...
te la comiste, te la bebiste una mañana de otoño...
Ibas vestida de ti, toda de ti, de vida, de locura...
caminaste sobre la cuerda floja de tus miedos,
como quien camina descalzo en la arena...
desnuda más que caminar parecía que te revolcabas...
te revolcabas en el pasto a placer...
No, no había red, solo tu, la cuerda floja, tus pies...
tus pies desnudos y ligeros y tu, tu vestida de ti.
Vestida de vida...
Tomaste tu vida y emprendiste la ida...
la ida sin retorno...
No sé si eres la estrella más alta y la más brillante...
la más brillante en el firmamento...
Tal vez eres el viento que susurra en mi oido...
susurra en mi oido tu dulce cantar.
¿O eres la risa de los niños?
Hoy eres de colores y brillas...
y brincas y gritas...
te agitas, sudas...
En tu mirada las estrellas se gozan...
Vestida de ti eres tan plena...
Desnuda de mi eres tan mujer...
Haz de la cuerda floja un columpio,
y después la cola de un papelote,
¡de un cometa!
Y chapotea con el agua salada...
y mágicamente tórnala dulce...
para saciar tu sed...
Y sigue mirando hacia adelante...
sigue tu viaje de ida, solo de ida...
Escucha...
escucha con atención...
escucha...
la voz de tu corazón.
Cándida
Tuesday, December 05, 2006
Dando.
Si uno obtiene lo que ofrece.
Entonces,
Yo no dí nada.
Tu recibiste todo.
Y te lo comiste
Y te fuiste
Y te perdiste
Porque yo me perdí de lo que fuiste...
Cuando comiste todo lo que recibiste,
de mi,
nada...
¿nada?
Entonces...
Sí, uno obtiene lo que ofrece.
Y da,
y... nada.
Cándida
Entonces,
Yo no dí nada.
Tu recibiste todo.
Y te lo comiste
Y te fuiste
Y te perdiste
Porque yo me perdí de lo que fuiste...
Cuando comiste todo lo que recibiste,
de mi,
nada...
¿nada?
Entonces...
Sí, uno obtiene lo que ofrece.
Y da,
y... nada.
Cándida
Tú.
Me cobijo en tu silencio
tu silencio ala de ángel que me abriga.
Nunca creí que estuvieras lo lejos que dices que estás...
Siempre has estado en mis entrañas
corriendo por mis venas
navegando por mi piel...
llenando mi boca con tu historia.
Tú, inolvidable presencia,
agua salada en mi rostro.
Estrella luminosa,
mi estrella.
Habitas tu cielo y te llevo en el centro de mis ojos...
¡Ay tu voz!
pronuncias mi nombre y mi piel se envuelve en tu verbal caricia...
Y estás...
Y eres...
El silencio tiene tu voz...
Mi nombre...
Un aleteo, tú.
Cándida
tu silencio ala de ángel que me abriga.
Nunca creí que estuvieras lo lejos que dices que estás...
Siempre has estado en mis entrañas
corriendo por mis venas
navegando por mi piel...
llenando mi boca con tu historia.
Tú, inolvidable presencia,
agua salada en mi rostro.
Estrella luminosa,
mi estrella.
Habitas tu cielo y te llevo en el centro de mis ojos...
¡Ay tu voz!
pronuncias mi nombre y mi piel se envuelve en tu verbal caricia...
Y estás...
Y eres...
El silencio tiene tu voz...
Mi nombre...
Un aleteo, tú.
Cándida
Friday, October 27, 2006
Aurora.
Tu rostro rosado, el frío entre tus pechos,
tu piel delicada...
Primera luz...
Nunca pensé que ser entre dos fuera una batalla sin cuartel...
Cuando una crece ensimismada y a la vez volando a placer...
cuando todo es una y empieza en una y sigue en una y parece que...
termina en una... la vida se resuelve tan fácil, tan accidentadamente fácil...
Un día una decide ser entre dos y entonces salir de sí misma,
sentir con el otro, vivir con el otro, volar con el otro...
Afuera hace frío, mucho frío y el propio cobijo pasa a ser cobijo de dos...
Los zapatos del otro parece que son pequeños para contenerme...
y grandes, grandes que me tropiezo y casi caigo...
Caminar con cuatro pies es tarea de cuadrúpedos,
volar con cuatro alas es asunto mitológico...
Remar entre dos, eso, eso suena mejor... mucho mejor...
¿Qué se hace cuando una es con otro?
Abrir el paracaidas, planear con el viento...
Confiar, creer, amar, dar... de dentro hacia afuera...
Solo así sale el sol...
Abre tus ojos y tu corazón...
Primera bocanada de aire...
Aurora.
Cándida
tu piel delicada...
Primera luz...
Nunca pensé que ser entre dos fuera una batalla sin cuartel...
Cuando una crece ensimismada y a la vez volando a placer...
cuando todo es una y empieza en una y sigue en una y parece que...
termina en una... la vida se resuelve tan fácil, tan accidentadamente fácil...
Un día una decide ser entre dos y entonces salir de sí misma,
sentir con el otro, vivir con el otro, volar con el otro...
Afuera hace frío, mucho frío y el propio cobijo pasa a ser cobijo de dos...
Los zapatos del otro parece que son pequeños para contenerme...
y grandes, grandes que me tropiezo y casi caigo...
Caminar con cuatro pies es tarea de cuadrúpedos,
volar con cuatro alas es asunto mitológico...
Remar entre dos, eso, eso suena mejor... mucho mejor...
¿Qué se hace cuando una es con otro?
Abrir el paracaidas, planear con el viento...
Confiar, creer, amar, dar... de dentro hacia afuera...
Solo así sale el sol...
Abre tus ojos y tu corazón...
Primera bocanada de aire...
Aurora.
Cándida
Wednesday, October 25, 2006
El viaje.
Ahora que hagas tus maletas déjame partir.
El mío es un viaje sin retorno,
un viaje de ida...
Sin regreso...
ya no hay escalas.
Mi tierra prometida, mi lugar...
a donde pertenezco.
¡Tierra a la vista!
Justo antes de convertirme en estatua de sal...
antes de reducirme a sirena resignada...
Adios.
Cándida
El mío es un viaje sin retorno,
un viaje de ida...
Sin regreso...
ya no hay escalas.
Mi tierra prometida, mi lugar...
a donde pertenezco.
¡Tierra a la vista!
Justo antes de convertirme en estatua de sal...
antes de reducirme a sirena resignada...
Adios.
Cándida
Tuesday, October 17, 2006
Heart.
My heart is in México, where I belong.
Remar en la misma dirección,
inflar un globo,
cantar entre risas,
salir de mi misma...
¿Qué se hace cuando la ola te alcanza,
te baña,
te sorprende?
Tal vez arrojar el corazón al mar,
nadar mar adentro,
bajar,
bajar,
bajar...
Guiarse por sus latidos...
Mejor me lanzo yo al fondo del mar con mi corazón dentro de mi.
Pero, ¿qué se hace cuando el mar te hace su ser amado, su dios...?
¿Qué se hace cuando te conviertes en ola, en marea, en tempestad...?
Cantar la canción del corazón como un himno.
Apenas tus pies toquen la arena hasta que estés nadando,
hasta que tu elemento sea el profundo mar y sus secretos tesoros.
Nada.
Tus latidos hacen olas...
Cándida
Remar en la misma dirección,
inflar un globo,
cantar entre risas,
salir de mi misma...
¿Qué se hace cuando la ola te alcanza,
te baña,
te sorprende?
Tal vez arrojar el corazón al mar,
nadar mar adentro,
bajar,
bajar,
bajar...
Guiarse por sus latidos...
Mejor me lanzo yo al fondo del mar con mi corazón dentro de mi.
Pero, ¿qué se hace cuando el mar te hace su ser amado, su dios...?
¿Qué se hace cuando te conviertes en ola, en marea, en tempestad...?
Cantar la canción del corazón como un himno.
Apenas tus pies toquen la arena hasta que estés nadando,
hasta que tu elemento sea el profundo mar y sus secretos tesoros.
Nada.
Tus latidos hacen olas...
Cándida
Monday, September 25, 2006
El terremoto.
Yo viví el terremoto.
Aún recuerdo el crujir de las paredes de la habitación,
el vaivén de las persianas,
las pantallas de los focos como badajos...
Yo en camisón.
Parada en el marco de la puerta,
mis pies con sandalias no dieron un paso más.
No se si mi cuerpo crujía de dentro hacia afuera
o, si mi corazón se expandía de tal forma que ya no cabía en si mismo,
ni en mi cuerpo...
Yo viví el terremoto.
Toda yo me simbré con la tierra...
Yo era muy niña, muy yo,
muy ligera para la poderosa fuerza de la tierra que me hizo vértigo en su vértigo...
Creo que grité para adentro,
creo que fue un grito sordo,
agudamente profundo,
leeeeeeeento...
laaaaaaaaaaaaaaaargo...
ensordecedor porque nadie, nadie,
nadie lo escuchó. Fue de una brevedad eterna...
A veces creo que no fue un grito,
a veces creo que yo dejé de ser yo o tal vez en mi rápida huída,
en el vaivén de la tierra me caí al fondo de mí.
De pie en el marco de la puerta, en el fondo de mí,
el vaivén de la tierra se hizo el vaivén del profundo, inacabable mar...
En el descenso recordé...
recordé mi canción,
mi sorda y melancólica canción, mi aguda y salada melodía...
Yo viví el terremoto.
Y aún te sigo buscando...
Aún me sigo buscando...
En la sucesión de vaivenes que como olas alternan
al ritmo de mi sordo grito.
Yo viví el terremoto.
Y te busco desde el vaivén de la tierra
y paso a mi vaiven
y no sé, no lo sé,
no sé, si el vaiven salado de mi profundo mar me arroje a tu arena.
No sé, no sé porque yo viví el terremoto
y mi voz...
mi voz se hace grito y se hace canto, sorda canción, ahogado grito...
Mi voz, mi voz, mi voz...
Yo viví el terremoto...
mi cuerpo sigue en movimiento...
hay un vaivén en mi ser
y mi voz que te busca desde lo más profundo de mí
hasta lo más profundo del mar...
Yo...
yo viví...
yo viví el terremoto...
Mi nombre...
tu nombre...
nuestro nombre será lo primero que diga porque yo viví el terremoto.
Isabel. 10 julio 2006.
Aún recuerdo el crujir de las paredes de la habitación,
el vaivén de las persianas,
las pantallas de los focos como badajos...
Yo en camisón.
Parada en el marco de la puerta,
mis pies con sandalias no dieron un paso más.
No se si mi cuerpo crujía de dentro hacia afuera
o, si mi corazón se expandía de tal forma que ya no cabía en si mismo,
ni en mi cuerpo...
Yo viví el terremoto.
Toda yo me simbré con la tierra...
Yo era muy niña, muy yo,
muy ligera para la poderosa fuerza de la tierra que me hizo vértigo en su vértigo...
Creo que grité para adentro,
creo que fue un grito sordo,
agudamente profundo,
leeeeeeeento...
laaaaaaaaaaaaaaaargo...
ensordecedor porque nadie, nadie,
nadie lo escuchó. Fue de una brevedad eterna...
A veces creo que no fue un grito,
a veces creo que yo dejé de ser yo o tal vez en mi rápida huída,
en el vaivén de la tierra me caí al fondo de mí.
De pie en el marco de la puerta, en el fondo de mí,
el vaivén de la tierra se hizo el vaivén del profundo, inacabable mar...
En el descenso recordé...
recordé mi canción,
mi sorda y melancólica canción, mi aguda y salada melodía...
Yo viví el terremoto.
Y aún te sigo buscando...
Aún me sigo buscando...
En la sucesión de vaivenes que como olas alternan
al ritmo de mi sordo grito.
Yo viví el terremoto.
Y te busco desde el vaivén de la tierra
y paso a mi vaiven
y no sé, no lo sé,
no sé, si el vaiven salado de mi profundo mar me arroje a tu arena.
No sé, no sé porque yo viví el terremoto
y mi voz...
mi voz se hace grito y se hace canto, sorda canción, ahogado grito...
Mi voz, mi voz, mi voz...
Yo viví el terremoto...
mi cuerpo sigue en movimiento...
hay un vaivén en mi ser
y mi voz que te busca desde lo más profundo de mí
hasta lo más profundo del mar...
Yo...
yo viví...
yo viví el terremoto...
Mi nombre...
tu nombre...
nuestro nombre será lo primero que diga porque yo viví el terremoto.
Isabel. 10 julio 2006.
Un barco chiquito.
Había una vez un barco chiquito que zarpó,
se hizo a la mar...
Un barco chiquito,
tan chiquito,
tan chiquito,
que creía que no podía navegar.
El viento lo llevó a placer,
se hizo de noche, se hizo la tempestad.
El barquito se hizo al naufragio...
Dicen que lo vieron anclar en tierras muy lejanas,
lejanas a las que lo vieron partir.
Dicen que sedujo corazones en Africa y en Asia.
Dicen...
Dicen que lo vieron en el viejo continente.
Dicen tantas, tantas cosas...
Solo él sabe...
Había una vez un barco chiquito...
Isabel 1 julio 2006.
se hizo a la mar...
Un barco chiquito,
tan chiquito,
tan chiquito,
que creía que no podía navegar.
El viento lo llevó a placer,
se hizo de noche, se hizo la tempestad.
El barquito se hizo al naufragio...
Dicen que lo vieron anclar en tierras muy lejanas,
lejanas a las que lo vieron partir.
Dicen que sedujo corazones en Africa y en Asia.
Dicen...
Dicen que lo vieron en el viejo continente.
Dicen tantas, tantas cosas...
Solo él sabe...
Había una vez un barco chiquito...
Isabel 1 julio 2006.
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